El peritaje del palimpsesto: sobre Las cenizas de noviembre
Por Patricia Rivera Si en su primera entrega Julia Delgado tuvo que lidiar con el frío arqueológico de El niño del Plomo, en Las cenizas de noviembre Cristián Orellana nos arroja sin anestesia al calor entrópico de un Santiago que se devora a sí mismo durante el Estallido social de 2019. Julia transita de la custodia de lo sagrado precolombino al peritaje de un desastre urbano contemporáneo. La detective Delgado, en su metodología de trabajo, no busca la "captura" (ese término tan policial como fotográfico que implica la detención de un cuerpo o de un instante), sino la "exposición" de los hechos (el acto político de revelar lo que la ceniza y el humo pretenden velar). La genialidad de Julia Delgado radica en su ojo educado en Historia del Arte, que sitúa con la curiosidad y objetividad de una observadora que busca el valor estético en lo que observa. Mientras los peritos tradicionales andan por la vida oliendo pólvora y buscando casquillos, Julia busca "arr...





